O tu equipo usa la IA, o la IA trabaja sola. Lo primero es un programa de formación de diez sesiones que no necesita instalar nada. Lo segundo se presupuesta según lo que haga falta. Y si prefieres no ir paso a paso, se puede entrar directamente por arriba.
Antes de firmar nada, hablamos — y te llevas un informe escrito, siga la cosa o no siga.
Un cuestionario corto y una videollamada de 45 minutos. Con eso vemos cómo trabajas de verdad, y unos días después te llega un informe escrito. Es tuyo tanto si seguimos como si no, y puedes enseñárselo a quien quieras.
Y el presupuesto por escrito, con los números cerrados. Si no lo ves claro, ahí se queda y no has pagado nada.
Todo lo demás sale de esa respuesta. Son dos formas distintas de trabajar, con dos precios distintos y dos compromisos distintos, y no hay que elegir hoy: se puede empezar por la primera y pasar a la segunda cuando tenga sentido.
Las personas hacen el trabajo, con la IA al lado. Alguien abre la herramienta y la usa. Es el programa de formación.
El trabajo ocurre sin que nadie lo pida. Automatizaciones, conexiones con tus sistemas y, si quieres, nosotros dentro todo el año.
No somos una empresa de inteligencia artificial que ha estudiado el sector de la construcción. Somos gente del sector que se ha formado en inteligencia artificial para aplicarla donde sabe: arquitecto colegiado, veinte años de oficio y perito judicial.
Por eso lo que enseñamos no son las herramientas, que son las mismas para todos y están al alcance de cualquiera. Es usarlas con tus pliegos, tus memorias, tu normativa y tu forma de redactar.
Para dos o tres personas. Cuatro sesiones en directo, una a una, con sus propios casos y sus propios problemas encima de la mesa, no un temario general. Al terminar, el mismo informe por escrito.
Si sois más, hacen falta más sesiones y eso lo vemos antes de empezar.
Para la oficina entera. Empieza con tu interlocutor, se sienta con cada trabajador, pasa al trabajo real con vuestros propios casos y termina con el informe de qué se puede automatizar y en qué orden.
No te vendemos ningún programa nuestro: las cuentas de las herramientas se contratan a tu nombre y son tuyas.
Al terminar no hay cuota de ningún tipo. Si más adelante hacen falta más sesiones, se estudia en cada caso.
Aquí se aprende a manejar los conectores y a configurar cada tipo de trabajo, que es lo que os permite seguir solos. Conectar de verdad tu correo o tus aplicaciones es el nivel siguiente.
Las sesiones son por videollamada. Si prefieres que vayamos a tu oficina, lo estudiamos en cada caso.
La experiencia nos dice que cuanto más usas la IA, más cosas se te ocurren: mejoras, ideas nuevas, procesos que hasta entonces no veías. Por eso, si puedes, recomendamos empezar directamente por el acompañamiento: se avanza mucho más rápido y es a donde se llega casi siempre. Y si prefieres empezar por la formación, también está bien.
Ver el acompañamientoAquí ya no se configura una herramienta: se construye sobre tus sistemas. Por eso no hay precio cerrado, y por eso normalmente hace falta algo encendido donde vivan las automatizaciones.
Procesos que funcionan solos, conexiones con tu correo y tus aplicaciones, y aplicaciones hechas para ti. Se presupuesta uno a uno, con precio cerrado antes de empezar.
Se montan de uno en uno, y ninguno sustituye al método de siempre hasta que lleva semanas funcionando a su lado. Cada uno lleva tres meses de garantía: lo que falle por nuestra parte se arregla sin cobrar.
El mantenimiento se cierra con el trabajo, en el mismo documento del presupuesto. No llega después como una sorpresa.
No se compra por unidades, sino por presencia: una cuota fija al mes y nosotros dentro durante un año, haciendo lo que haga falta sin presupuestar cada cosa. Lleva dentro la formación completa, la configuración de tu cuenta, el mantenimiento y el antivirus gestionado, así que no hay nada más que pagarnos.
Lo que cambia de un cliente a otro es cuánta presencia necesita, de un día a la semana hasta tres. Se puede entrar directamente aquí, y suele ser lo que mejor funciona.
Un proceso que trabaja de madrugada necesita algo encendido de madrugada. El coste va aparte, igual que las licencias de IA, y las dos cosas se contratan a tu nombre.
Un pliego de licitación es público, y montar un servidor para leerlo no tiene sentido. Tu base de precios y tu histórico de ofertas son otra cosa. Por eso hay dos capas: la que usa tu equipo a diario funciona en la nube, con un servicio que no entrena con tus documentos, y la que se queda en tu oficina solo se monta cuando tus datos lo exigen. Si no hace falta, te lo decimos y te ahorras el gasto.
Antivirus gestionado y copias de seguridad que un ransomware no puede cifrar, para oficinas técnicas que tienen todo su trabajo en unas cuantas carpetas.
Se contrata por separado y tiene su propia página: no hace falta tener nada de IA con nosotros, y no lleva permanencia.
Una videollamada de 45 minutos y un informe escrito con su presupuesto. Si no lo ves claro, ahí se queda y no has pagado nada.
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