Preguntas frecuentes

Las preguntas que todos hacen.
Con respuestas directas.

Sin letra pequeña ni respuestas de manual. Si algo no está aquí, la videollamada de orientación existe precisamente para eso.

Sobre LuzIA
LuzIA no es un programa que te vendamos ni que haya que instalar. Es la forma en que trabajamos: cogemos las herramientas de inteligencia artificial que ya existen en el mercado, las configuramos con tus documentos, tus criterios y tu forma de redactar, y enseñamos a tu equipo a usarlas con su trabajo real. Las cuentas se contratan a tu nombre y son tuyas. Y cuando hace falta que algo funcione solo, sin que nadie lo lance, eso se construye aparte.
La mejor forma de entenderlo: es como incorporar a alguien que conoce el sector y que se sienta con cada uno a resolver lo suyo.
La herramienta puede ser la misma — de hecho suele serlo. La diferencia no está en la tecnología, está en que llegue configurada y en que sepas usarla. Una cuenta recién abierta no sabe nada de tu empresa: cada vez que la usas hay que explicarle el contexto desde cero, y por eso la gente la abandona a las dos semanas. Lo que hacemos es dejarla montada con tus espacios, tus plantillas y tus documentos de referencia, y sentarnos con cada persona a enseñarle a usarla con lo que tiene encima de la mesa.
No. Es al revés. LuzIA se adapta a tu forma de trabajar, no tú a LuzIA. Antes de configurar nada analizamos cómo organizas tu documentación, qué criterios usas para decidir si presentarte a una licitación, cómo redactas tus memorias. A partir de ahí construimos el sistema. Si siempre empiezas analizando el presupuesto antes que el planning, LuzIA lo aprende y replica exactamente esa secuencia.
No sustituye a nadie. LuzIA hace el trabajo que consume tiempo sin aportar criterio — buscar un dato en 200 páginas, generar el borrador de una memoria que luego tu técnico revisa, comparar cinco ofertas de proveedores. Lo que hace es liberar a tu equipo de ese trabajo repetitivo para que se centre en lo que realmente requiere su experiencia. El criterio final siempre es tuyo. LuzIA no firma proyectos ni toma decisiones comerciales.
Lo técnico
Lee cualquier documento que uses en el día a día:
  • PDFs técnicos: pliegos, proyectos, normativas, incluso escaneados.
  • Office completo: Word, Excel, PowerPoint, cualquier versión.
  • AutoCAD y Revit: archivos DWG, DXF y de Revit.
  • Emails: tu bandeja de Outlook o Gmail con toda la información.
Si es un documento digital que tu equipo usa para trabajar, LuzIA no solo lo lee — lo entiende para poder automatizar tareas con él.
Sí, se integra con los programas más usados en construcción — Presto, Revit, SAP, Sage, entre otros — si disponen de una API. Si usas uno muy específico, lo analizamos en la primera reunión. La integración no es solo para consultar datos: permite que LuzIA ejecute acciones, como actualizar costes de proyectos o imputar facturas automáticamente.
No. En la formación no hay nada que instalar: se trabaja desde el navegador, con cuentas de servicios que ya existen. Solo necesitamos una persona de contacto para coordinarnos. Si más adelante montas automatizaciones, ahí sí suele hacer falta algo encendido — un VPS que gestionamos nosotros o un equipo en tu oficina — y de eso nos encargamos también.
Interactuar con LuzIA es tan sencillo como escribirle una tarea a un compañero. La formación incluida se centra en tres cosas: qué tipo de tareas puedes delegar, cómo formular las peticiones para obtener el mejor resultado y cómo validar lo que LuzIA entrega. El 90% del equipo se siente cómodo delegando tareas en la primera semana.
Seguridad y datos
Lo decide el documento, y lo decides tú. Un pliego de licitación es público y montar un servidor para leerlo no tiene sentido: eso se trabaja en la nube, con servicios profesionales que tienen prohibido por contrato entrenar sus modelos con tu documentación. Lo que no puede salir — tu base de precios, tu histórico de ofertas, datos personales en volumen — se queda en un equipo de tu oficina y no sale de ahí.
Son dos capas que conviven, y la segunda solo se monta si tus datos la exigen. Si no hace falta, te lo decimos y te ahorras el gasto.
Sí. La parte que el equipo usa a diario funciona con servicios profesionales de IA que actúan como encargados del tratamiento, con contrato firmado y con prohibición expresa de entrenar sus modelos con tu documentación; las cuentas van a tu nombre, así que el responsable del tratamiento eres tú. Y la información que no puede salir no sale: se queda en un equipo de tu oficina, donde eres el único responsable y no interviene nadie más. Te entregamos la documentación legal de las dos partes.
El riesgo depende de dónde viva cada cosa. La capa que usa el equipo a diario no instala nada en tu red: son cuentas de servicios profesionales, con 2FA y permisos por persona. Lo que sí se monta en tu oficina — un equipo para las automatizaciones o para la documentación que no puede salir — añade el mismo riesgo que cualquier otro software de tu red, como el ERP: medidas de seguridad estándar, actualizado y sin abrir puertos al exterior. Además, en el programa de formación de diez sesiones va incluido un análisis del estado real de tus equipos, y en el acompañamiento el antivirus Bitdefender Enterprise gestionado va dentro de la cuota.
Sí, siempre. Si hace falta un equipo o un servidor, se compra o se financia a tu nombre desde el primer día, igual que las licencias de las herramientas. Nosotros lo configuramos y lo mantenemos mientras trabajemos juntos, pero nunca es nuestro ni te lo alquilamos. Y en la mayoría de los casos no hace falta ninguno: la formación no necesita infraestructura de ningún tipo.
Implantación
La formación completa es un programa de diez sesiones de 45 minutos repartidas en ocho semanas, y hay una versión corta de cuatro sesiones en cuatro semanas, con la cuenta de empresa configurada dentro y un informe final de qué se puede automatizar. Las automatizaciones se montan de una en una, entre dos y tres semanas cada una desde que se cierra su diseño.
No hay un contrato de doce meses por medio: cada nivel se decide cuando toca, y lo pagado en uno se descuenta del siguiente.
Sí, y es gratuita. Antes de cualquier compromiso hacemos una videollamada de unos 45 minutos y te mandamos un cuestionario corto. Unos días después recibes el informe de situación por escrito: en qué se te va el tiempo hoy tarea por tarea, qué de eso se puede automatizar y en qué orden, qué hace falta para cada cosa y un primer vistazo a tu seguridad. Con él va el presupuesto cerrado. El informe es tuyo tanto si seguimos como si no, y puedes enseñárselo a quien quieras. Si no ves el encaje, no hay contrato ni factura.
La respuesta honesta es: depende de ti. No llegamos con una lista cerrada. Llegamos con la capacidad de construir lo que tu negocio necesita. El análisis inicial — la visita presencial del primer paso — existe precisamente para descubrir qué procesos consumen más tiempo en tu empresa concreta. Dicho esto, hay automatizaciones que aparecen en casi todas las constructoras: análisis de pliegos, generación de memorias técnicas, búsquedas en documentación, gestión de proveedores.
Nos alegramos — significa que hemos hecho bien nuestro trabajo. Pero seguimos a tu lado hasta el final del contrato sin coste adicional. Los meses restantes los dedicamos a refinar, supervisar que todo funciona correctamente o explorar nuevas automatizaciones que quizás no habías contemplado. La experiencia nos dice que cuando el equipo ve lo que LuzIA puede hacer, siempre aparece una lista nueva de cosas que quieren automatizar.
Precios y contratos
La diferencia no es de tamaño, es de qué quieres que pase. En la formación (900 € el programa corto de cuatro sesiones, 1.800 € el completo de diez) tu equipo aprende a usar la IA con tus propios documentos y queda configurada tu cuenta de empresa, sin instalar nada. En las automatizaciones el trabajo empieza a ocurrir sin que nadie lo pida, y eso normalmente necesita algo encendido. En el acompañamiento (desde 2.200 €/mes, doce meses) dejamos de presupuestar cada cosa y estamos dentro todo el año, con la formación, el mantenimiento y el antivirus incluidos.
Si no lo tienes claro, la videollamada de orientación existe exactamente para eso.
Una sola en toda la oferta: el acompañamiento continuo, que compromete doce meses, porque en menos tiempo no da para conocer una empresa. La formación, las automatizaciones y el mantenimiento no llevan permanencia de ningún tipo.Decidas lo que decidas, las cuentas van a tu nombre, el equipo si lo hay es tuyo, y lo construido se queda contigo.
Hablamos. Si es un bache, buscamos la forma: pausar, reducir la presencia o aplazar. Lo que no hacemos es apagaros nada de un día para otro — las cuentas son tuyas y nadie puede cerrarlas más que tú, y lo que esté construido sigue donde está. Si hay alguna automatización corriendo sobre infraestructura que gestionamos nosotros, te avisamos con tiempo y la dejamos donde nos digas.
Solo se paga cuota si hay algo que cuidar:
  • Después de la formación, sin cuota. Cobrar todos los meses por resolver dudas cuando no hay nada montado que se pueda romper no tiene sentido. Si hacen falta más sesiones, se estudia en cada caso. El aviso de novedades lo sigues recibiendo gratis.
  • El mantenimiento va dentro del presupuesto de cada automatización, no llega después por separado: vigilancia de lo que está en producción, arreglo cuando algo cambia por debajo, sustitución de los modelos, soporte en 24 h y revisión trimestral. Los tres primeros meses de cada una van de garantía. No es obligatorio: sin cuota, las incidencias se facturan por horas.
  • En el acompañamiento va incluido, junto con el antivirus gestionado de tus equipos.
Un espacio bien configurado sigue funcionando dentro de un año; una automatización se cae el día que cambia algo por debajo. Esa es toda la diferencia. Sin permanencia; la única de toda la oferta es la del acompañamiento, que compromete doce meses.
Depende de dónde estés. En el programa de formación de diez sesiones va incluido un análisis del estado de seguridad de tus equipos: instalamos antivirus profesional licenciado a tu nombre, con el primer año incluido y para hasta cinco puestos, y el informe final lleva un apartado con lo que hay realmente, qué está protegido, qué no y cuándo se hizo la última copia. No es una prueba que caduca, el análisis se entrega y es tuyo. En el acompañamiento, el antivirus gestionado de toda la oficina va dentro de la cuota. Y si no tienes nada de IA contratado con nosotros, se puede contratar por separado desde 5 € por equipo al mes solo licencia, o 10 € con gestión e informe mensual.
Las dudas que todos tienen
Funciona, y te explicamos exactamente cómo y para qué. LuzIA analiza y procesa información a una velocidad sobrehumana para entregarte un borrador, un análisis o una extracción de datos de alta calidad. Siempre requiere la supervisión final de tu equipo — igual que el trabajo de un técnico brillante necesita la validación de un jefe de proyecto. No sustituye el criterio humano, lo acelera y lo potencia. Lo que no hace: no firma proyectos, no toma decisiones comerciales finales ni asume responsabilidades legales.
La ventaja no está en tener la tecnología más nueva — está en el conocimiento acumulado. Para cuando tu competencia empiece, tu LuzIA llevará meses aprendiendo de tus proyectos, tus errores y tus aciertos. Habrá construido una base de conocimiento específica de tu empresa que es imposible de replicar rápidamente. Mientras otros estén en la curva de aprendizaje, tus procesos ya estarán funcionando solos.
La IA ya funciona. Lo que madura es tu sistema — y eso requiere tiempo que empieza a correr cuando tú decides empezar.
Para las dos, y el producto es el mismo. Un estudio de tres arquitectos y una constructora de cuarenta personas hacen la misma formación: lo que cambia es cuántos puestos hay que cubrir y qué tareas se repiten en cada casa. Donde sí se nota el tamaño es más arriba: una empresa con muchos procesos repetitivos saca más partido a las automatizaciones, y solo las que ya tienen bastante montado llegan al acompañamiento. La videollamada previa existe precisamente para deciros por dónde empezaríamos en tu caso, incluso cuando la respuesta sea que todavía no es tuyo momento.
No pasa nada. La videollamada no genera ningún compromiso. Si después de hablar no ves el encaje — porque el momento no es el adecuado, porque el presupuesto no cuadra, porque tienes dudas que no hemos resuelto — no hay contrato ni factura. Lo que sí tendrás es una idea mucho más clara de lo que LuzIA puede hacer por tu empresa, que ya es algo.
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